¿Es importante la talla?. El ajuste de la mascarilla es tan importante como el material del que está hecha

Un estudio revela que si quedan huecos entre la mascarilla y la cara su eficacia disminuye considerablemente, equiparando su capacidad de filtración a la de una mascarilla de tela básica.

A la hora de elegir una mascarilla que proteja contra el coronavirus, elegir de qué material filtrante está compuesta es tan importante como que se ajuste adecuadamente al usuario. Es más, cuando una mascarilla de alto rendimiento, como una Quirúrgica,  o una FFP2, no se ajusta correctamente a la cara del usuario, no funciona mejor que una de tela básica.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), cuyos resultados han sido publicados en la revista PLoS ONE.

“Sabemos que a menos que haya un buen sellado entre la mascarilla y la cara del usuario, muchos aerosoles y gotitas se colarán por la parte superior y los laterales, como sabrán muchas personas que usan gafas”, declara Eugenia O’ Kelly, investigadora en el departamento de Ingeniería de Cambridge y autora del artículo.

Para este estudio, siete participantes se colocaron distintos modelos de mascarillas FFP2 (certificadas por la normativa estadounidense y china respectivamente), quirúrgicas y de tela, verificando si estaban bien ajustadas. Después, se sometieron a diferentes pruebas que contabilizaban la concentración de partículas en el interior y el exterior de la máscara.

Como los autores esperaban, las FFP2 fueron las que ofrecieron mejores resultados de filtración, aunque comprobaron que la mayoría de las mascarillas de este tipo no se ajustaban correctamente a los rostros de los participantes.

Elementos de la propia mascarillas, como el ancho del borde que entra en contacto con la piel, pueden ser una característica “crítica” para el ajuste de la mascarilla

Según sus resultados, las máscaras FFP» filtran más del 95 % de las partículas en el aire cuando están bien ajustadas. No obstante, el nivel de filtración que ofrecían las mal ajustadas era comparable con el nivel de las mascarillas quirúrgicas o de tela. “No es suficiente asumir que un solo modelo FFP2 se ajustará a la mayoría de la población”, indica O’Kelly.

Elementos de la propia mascarilla, como el ancho del borde que entra en contacto con la piel, pueden ser una característica “crítica” para el ajuste de la mascarilla. Las máscaras que mejor se ajustaron a los rostros de los participantes, explican, tienden a tener bridas más anchas y flexibles alrededor del borde.

Del mismo modo, las pequeñas diferencias anatómicas de los sujetos también pueden repercutir en el ajuste. “Una nariz un centímetro más ancha o mejillas ligeramente más gordas pueden influir en el ajuste de una máscara”, señala la investigadora.

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